homenaje 20 aniversario fallecimiento
Carta a ninguna parte
15 junio, 2018

Cementerios de asfalto

Cementerio de asfalto

Lápida en el margen de una carretera secundaria

Cementerios de asfalto

El verano y las vacaciones son épocas de viajes y desplazamientos para reencontrarse con la familia, para descansar o para desconectar de la rutina conociendo lugares distintos a los habituales. Cuando estábamos volviendo un domingo por la noche de una escapada estival, mientras el tráfico se intensifica, conectamos la radio del vehículo para empezar a ponernos en situación para la nueva semana, de repente saltó la cadena de noticias, haciendo balance del trágico fin de semana de fallecidos en las carreteras de nuestro país. Miro hacia el horizonte y me imagino cada una de las familias destrozadas. La vida es tan volátil como los segundos pasando en una cuenta atrás de un cronómetro. Todas las vidas. En ese momento parece que la noche se vuelve más oscura, las luces rojas que despiden los coches se vuelven más sanguinolentas, los niños van completamente dormidos, mi cuerpo se adormece evitando pensar que tenemos lotería echada y nos puede tocar. Llegamos a nuestro destino, de nuevo. Nosotros sí.
A la mañana siguiente me toca a mí retomar la carretera en solitario, parece que ese temor que me circulaba la noche anterior con toda la familia a bordo, se empequeñece al tomar cuentas del listado de tareas a realizar ese día, solo dura unos instantes, hasta que de nuevo vuelvo a materializar la estampa del horror. Una cruz granítica junto a la cuneta. Una flores artificiales en tonos rosáceas resaltando frente al gris del asfalto en medio de un paisaje de almendros, melocotoneros y arroz. Una localización que no debiera nunca ser un lugar, máxime para desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.
El colorido de las flores me transporta a visualizar la sangre desparramada en ese punto tan siniestro. Otro aviso de la fragilidad de nuestra vida. Un recuerdo confuso sobre un amasijo de hojalata. Una persona que no pudo despedirse, ni terminar la lista de tareas pendientes en su mente para ese día, ni conocer a su futura hija, ni casarse la siguiente primavera, o terminar la carrera al mes siguiente…
Sepulturas improvisadas sobre señales de tráfico, quitamiedos, farolas o incluso árboles. Monumentos mortuorios dispersos que crean un gran cementerio sobre el asfalto de las arterias de comunicación entre las poblaciones y las ciudades. Aunque la mayoría de las historias han quedado en el olvido sin apenas memoria como símbolos en el paisaje en las carreteras secundarias.

Aquí se puede ver un mapa con los denominados puntos negros de las carreteras españolas

Somos polvo de estrellas en continuo movimiento y transformación.
Lleven cuidado.
Sálvese quien pueda.
MEMOORY

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